Esteticista: tú no puedes

Hay algo que me llama la atención.

Y es lo fácil que una esteticista brillante…acaba creyéndose pequeña.

¿Quién te ha dicho que no puedes facturar más?

¿Quién decidió que ese es tu techo?

¿En qué momento pasaste de tener ambición…
a conformarte con ir tirando?

Porque si somos honestos…

No siempre es falta de capacidad.

Muchas veces es el ruido de fuera.

Comentarios.
Miradas.
Opiniones disfrazadas de consejo.

Ese “no te compliques”…
ese “bastante tienes”…
ese “tal y como está todo…”

Y poco a poco…

Te vas ajustando.

Te vas haciendo más prudente.
Más discreta.
Más correcta.

Más pequeña.

Y mientras tanto…

Hay gente que, con menos talento que tú,
está facturando más.

Decidiendo más.

Creciendo más.

No porque sean mejores.

Sino porque no han comprado esa historia.

Hace tiempo, una chica me dijo algo que no olvidaré:

“Luis, siento que cuando me empieza a ir bien…
me freno yo sola.”

Y claro.

Así no hay negocio que crezca.

Cuando empezamos a trabajar, no hicimos magia.

Hicimos algo incómodo:

Dejar de pedir permiso.

Dejar de justificar cada decisión.
Dejar de mirar de reojo lo que opinaban los demás.

Y empezó a hacer lo que sabía que tenía que hacer.

Sin adornos.

Sin miedo a destacar.

Sin miedo a que a otros no les gustara.

¿Sabes qué pasó?

Creció.

Pero no solo en dinero.

Creció en presencia.
En seguridad.
En autoridad.

Y eso… es lo que de verdad cambia un negocio.

Porque cuando dejas de frenarte…

Dejas de ser una más.

Que tengas un buen día,

Luis

PD: Si alguna vez has sentido que podrías estar mucho mejor…
pero algo (o alguien) te está frenando…

Me gustaría leerte.

Respóndeme y cuéntame qué es lo que sientes que te está parando.