Te amo y te odio cómo esteticista

Igual está mal que te lo diga, te amo.

Tampoco te vengas arriba que soy un hombre casado.

Mira esta foto:

Pues este es mi corazón con respecto a ti cómo profesional de la estética.

Por un lado te amo.

Por lo que haces, por lo que consigues.

Por que cambias vidas.

Haces sonreír.

Das seguridad, confianza, autoestima.

Cómo hombre que le gustan las mujeres desde pequeñito, te lo agradezco además, porque aunque en estos tiempos en el que los gilipollas nos rodean, y esté mal visto decirlo, me gusta ver a una mujer guapa.

Es más, me encanta cuando una mujer tiene confianza, se siente bien y desborda su esencia femenina.

Ahí, queda.

Por eso, por todo eso que consigues en tu cabina, te amo.

Pero también te odio.

Bueno, más que odio, es que me da coraje.

Porque si no te valoras lo suficiente, no vas a desarrollar todo tu potencial.

Si, no controlas esas partes necesarias para gestionar tu negocio, no vas a ganar todo eso para lo que estas capacitada.

Si, no vendes lo suficiente, eso que mereces después de años de formación y toda esa capacitación y experiencia, será desperdiciada.

Así, que sí, me da un poco de coraje.

Y, ese fue uno de los motivos por los que empecé las mentorías.

Primero, me las solicitaron algunas alumnas.

Después, vi, que era algo necesario.

Lo digo, te amo y me da coraje.

Un abrazo y buen día

Luis